Hace tiempo que no me pongo a escribir.
Ha sido un tiempo intenso y duro de decisiones complicadas.
Finalmente el proyecto base, ese tan seguido, tan premiado y tan contemplado, ha llegado a su fin.
Un día me dijeron que la empresa no es tu familia, es una herramienta para diferentes hitos depende de cada uno: necesidad económica, ego, mejorar tu entorno.. cada persona es un mundo y cada empresario lo mismo. Todos tenemos diferentes motivos y es curioso, pero en mi caso, van cambiando según voy envejeciendo.
Este caso es especialmente dañino, no solo por el tiempo dedicado o el coste elevadísimo de la creación de la plataforma; el problema han sido las esperanzas puestas en él y la gente que ha confiado en nosotros. No llevo muy bien las decepciones, no las consigo analizar y sacar su parte positiva en poco periodo de tiempo. Me cuesta mucho más.
Conseguimos todos los hitos que toda Startup busca, hasta un ISO en tiempo record.. aceleradoras, atención del sector.. ser referentes pero los clientes no llegaban.
Recuerdo unas palabras que me hicieron reflexionar y saber que la mejor solución era ir por otro lado: “Es como si me hubieran presentado un Tesla en 1980”. Suelo comentar que es una frase que me han dicho para que tenga más impacto, ya sabes, si viene desde un tercero eres menos soberbio y se toma de mejor agrado, pero son palabras mias, que mi cerebro me repetía constantemente avisándome de ello.
Llegó el segundo pago de la subvención, con ello cerrábamos préstamos bancarios, meses y cierre escalonado. Sin deudas. Era el momento.
También te digo que desde que se tomó la decisión y lo asumí, duermo mejor, mucho mejor. Mi vida la he cambiado radicalmente y ahora centrado en el resto de cosas con mi Bro. Volviendo a disfrutar de trabajo en conjunto y de llamadas que empiezan sólo con frases que esconden un: “¡¡¡Vamos tío!!! ¡Que nos lo comemos!”
Me quedo con las personas, los compañeros de viaje, mis dos socios y los que hemos tenido con nosotros, con el sector de la startups, con su ansia de crecer y aportar nuevas soluciones, con los clientes, con los colaboradores y con las empresas que nos han apoyado siempre a crecer. Las formadoras de empresarios que deberían ser obligatorias en en instituto de hecho.
Me quedo con la experiencia, sin duda, la mejor que he tenido para aprender.
Ahora nuevos horizontes, nuevos objetivos y metas. Ha llegado el momento del cambio pero además con la ilusión de crear de nuevo, aportar valor.
Vamos tío!
