Llevo meses dando vuelta a nuestro último proyecto, sin encontrar la tecla adecuada y estaba dejando de hacer gracia.
Me considero bueno en lo mío, con una conversación de 5 min las ideas me surgen rápido y en nada siempre he sido captar aquello que todo comercial debe tener por definición: captar la necesidad y ver cómo satisfacerla; y en los casos que esa necesidad no sea tan patente pero estás seguro que le va a aportar valor (nunca engañar), saber como hacerla visible y que el cliente la entienda.
Me gusta vender, si es cierto que va muy en función de lo que vendes y del momento en el que estás. Muchas veces me he sentido vacío al intentar vender productos o servicios que no les encontraba un sentido o que realmente mejoraran algo de mis clientes y es frustrante. La presión de la venta cada mes es compleja, ya sea para ti mismo o bien la motivación continua de tu equipo de trabajo. Te tiene que gustar.
Me molesta mucho cuando a los comerciales o vendedores se nos desprestigia o se nos considera vendehumos, vividores de comidas y ferias. El ser vendedor lo tienes que llevar dentro y saber gestionar muy bien tanto los buenos como sobre todo, los malos donde te ves sólo con la presión que eres el delantero del equipo y si tu no metes gol, no se gana el partido por muy bien que se haya hecho el resto. La labor comercial es muy importante y con esa premisa te debes levantar cada día.
Vender es satisfactorio y el trato directo con el cliente, más que con tus propios compañeros, crea vínculo y amistades sólidas y muy bonitas.
Este último proyecto se me está resistiendo mucho más de lo esperado. Creo principalmente porque estoy acostumbrado a formar parte activa de la creación del mismo y en este en concreto, por desconocimientos académicos específicos ya que son temas legales, no he podido aportar mucho y eso me hace dudar de muchas cosas por no poder conocerlas o defenderlas a fondo. Me gusta ser el que más conoce lo que vende para poder encontrar siempre un argumento acorde, en este caso estoy muy cojo en ese sentido y por eso el camino es más borroso que en otros. Tengo que seguir los pasos que me marcan y eso me provoca ansiedad al no poder ser totalmente autónomo en este momento inicial.
Es cierto que me cuesta, ya no tengo la energía de los 20 años pero intento compensarla con la experiencia de mis casi 50 (madre mía, es la primera vez que los escribo así), para ser más eficiente y menos voraz sin camino trazado.
La gente le encanta lo que hacemos, parece que tiene mucho sentido pero tengo el miedo de tener entre manos algo buenísimo pero adelantado a su tiempo. Muchos han confiado en nosotros y en concreto un primer inversor que personalmente me pone muchísima presión encima, no por él, sino por nosotros mismos. Además tengo a mi hermano en la empresa, fundamental para ello y del que quiero que se sienta orgulloso de su hermano mayor.. uff.. creo que todo esto me está dando el por qué de mi bloqueo! Estoy pensando demasiado en lo que tengo alrededor y poco en lo que realmente necesito para mi mercado!
Entonces, cabeza fría, os dejo, me pongo a trabajar!!!
