Perdido en mis pensamientos

Sabes esos días que crees que no has parado pero no has hecho ni un 10% de lo que tenías planeado? Tienes muchos de esos? Para mi se llaman “lunes”..

Los lunes nunca me han parecido malos días. A pesar de lo que piensa la gente, a mi volver a la rutina me gusta, comenzar la semana y ver cómo acontecen las cosas. También es cierto que estoy tan acostumbrado a no tener vacaciones que me aburre estar más de 3 días sin nada que hacer. Recuerdo una novia que tuve que se tiraba los 15 días de vacaciones en la playa tomando el sol, vuelta para un lado, vuelta para el otro.. la hacía una ilusión desmedida el que la preguntaran por su “moreno” para ella contestar lo maravilloso que era el sitio, la cantidad de cosas que había, la gente, el hotel.. mentira! Pero si te has pasado todos los días como un trozo de carne a la brasa tumbada 8h al sol sin hacer nada más!!

Luego yo, que me gusta liarla, la decía a la semana: “que pena, ya se te ha ido todo. 15 días de vacaciones sin hacer nada, para que te dure el resultado una semana… chica, de verdad que no lo entiendo!” Pero eso sí, la más que recurrente foto de los pies en la arena.. la tiene de todos los años. Lo siento, absurdo.

Pues a lo que iba, hay lunes que se pasan volando y acumulando cosas para el resto de la semana. Intento programar las semanas con adelanto, pero los lunes se terminan de rellenar todos los huecos. El COVID trajo algo bueno, por decir algo, que fue la falta de miedo a las reuniones virtuales y como todo, los humanos somos magníficos para exagerar las cosas hasta aborrecerlas y en este caso, hemos dejado de pasar un mensaje o una llamada de 2min para hacer la enésima videollamada y volver a vernos las caras. Hoy he tenido 6…

Al final el día se pasa volando, no queda tiempo para pensar ni para avanzar en otras cosas y eso me frustra. No tengo esos 10min que he comentado con anterioridad con los que mi cerebro se “reinicia” y las ideas vuelven a fluir. Me siento cansado.

Me está costando mucho dar con la tecla del proyecto que estamos llevando a cabo ahora, mucho más de lo que esperaba. Necesito pensar, necesito parar, necesito que las ideas vuelvan a mi cabeza.

Las excusas son fáciles: el mercado está en caída, la competencia desapareciendo o vendiendo nada, le dinero está pero los inversores son mucho más precavidos, la situación política y sobre todo, la seguridad jurídica en mi país está en el peor momento que yo haya vivido. Es decir, excusas tengo todas las que pueda pero eso ya sabéis que no va con los Dioses. Nosotros vivimos en un estado hipnótico de optimismo continuo, muchas veces sin sentido, que nos hace pensar en que el túnel siempre tiene un final y además, está muy cerca.

Me voy a dormir. Cuando el día está así, creo que no voy a conseguir ver el camino. Mañana madrugaré y hasta que se levante mi niña, tendré tiempo antes de la salida del sol y entre los ruidos del crujir de la casa, a poder cerrar los ojos y comenzar a escribir en mi libreta. Seguro que mañana será un gran día. Seguro que alguna idea viene para poder trabajar sobre ella y crear otro sendero. Estoy convencido de ello.

Que descanses.