Hay un momento en la vida que todos pensamos que somos imprescindibles, un momento que te crees tan importante que nadie podría avanzar sin tus acciones, tu trabajo, tu familia, ese amigo que siempre pide algún favor.. “Si no lo hago yo…”
Hace unos meses murió mi abuelo, una de las personas que han influido más en mi vida y posiblemente en la de muchos más. Mi abuelo era una gran persona, con 99 vivía sólo aún en su casa, prácticamente autosuficiente y con la cabeza perfecta para estar siempre atento a todo y dispuesto a poner su experiencia en las manos de cualquiera que necesitara una ayuda o consejo.
Un día fui a verle con mi hija y fue muy distinto, la cara, las expresiones, la respiración.. a los dos días al hospital de urgencias y en 20 días ya no estaba con nosotros. Sí, se fue mi abuelo pero creo que tuvo una vida plena, rodeado de los suyos, hizo lo que quiso y con un cuerpo privilegiado que hasta un cáncer quedo en una anécdota marcada en su rostro sin más incidencia.
Meses después, se fue también mi abuela, en este caso mucho peor.. residencia, senil.. en definitiva, dos de las personas más importantes para la un niño e incluso para sus biznietos! Que disfrutaron de 5! Os echo de menos abuelos!
Funerales, recuerdos, esa mirada que siempre echaba por el retrovisor al salir de su casa para que no se me olvidaran sus caras “por si las moscas…”.. y eso, unos días después, no años, incluso horas después.. la vida sigue. El móvil vuelve a sonar, revisas un mail, reunión a las 17h..
No, no somos imprescindibles. El mundo sigue sin nosotros como nada. Todo se reestructura y encuentra su equilibrio como cuando quitas un puñado de arroz de una olla y vuelves a moverla. Tu trabajo lo hará otro; tu familia que será la más mermada, te recordará, pero hay que seguir adelante; y ese amigo de los favores, no te preocupes, siempre tuvo un plan B a ti que acaba de pasar al primer equipo..
En España hay un dicho (me encantan los dichos, me parecen un gran foco de sabiduría popular acumulada durante años), que decía: “A rey muerto, rey puesto”, pues tal cual!
Si miras a tu alrededor y piensas que pasaría si tu no estuvieras, te vendrá a la cabeza esa olla de arroz en el momento. Llegar a esta conclusión fue un punto de inflexión en mi vida. Es cierto que llegué hace tiempo y desde entonces todo cambia en la forma de hacer y actuar.
Es cierto que no somos imprescindibles pero sí ÚNICOS. No podemos vivir para siempre pero la huella que dejamos sí es eterna para aquello en los que hemos tenido contacto. Si se habla de mi abuelo, automáticamente florecen sonrisas e historias, su huella permanecerá eterna mientras sigamos recordando.
En ese momento, el tiempo muestra su cara finita y te das cuenta que más que te queda poco tiempo, te das cuenta que como en todo hay que ser eficiente y aprovechar cada momento y sobre todo, con quien quieres pasarla. He aprendido a no hacer caso a aquellos que no me importan o interesan; intentar quedar bien con todo el mundo o hacer que tu vida vaya por el sendero que otros eligen por ti. Si se quiere llamar egoísmo, pues adelante pero no me siento nada mal por ello. La educación siempre, pero si no quiero, por qué debo hacerlo? Pues no. Mi vida la dirijo yo y sobre todo, la comparto con aquellos que más me importan.
En el trabajo, se acabó estar todos los días horas y horas y todos los fines de semana. Para qué? Si necesitas avanzar es genial, me encanta tener una idea mientras duermo y levantarme a las 4am a desarrollarla en mi libreta pero por otra parte, si ese trabajo necesita 20h al día, una de dos, o te apoyas en otra persona o no puedes hacerlo. Sé eficiente, busca la fórmula más adecuada, sea a través de la tecnología o con partners y socios, pero las guerras de uno sólo suelen acabar mal.
Tengo la inmensa suerte de conocer mucha gente, me considero una persona extrovertida, pero eso no significa que deba estar con todos para mantenerlos. Los conocidos son una cosa, los amigos otra y los de verdad, otra muy diferente. Las relaciones dependen mucho del momento pero los amigos de verdad son esos que pocos, pero siempre están.
Sé único, es muy fácil pero a la vez, es una tarea muy complicada. En un mundo que se rige más por las apariencias, es muy difícil ser tú mismo, lo entiendo. Somos frágiles a las críticas de los demás que ni siquiera saben quién eres pero detrás de una pantalla a miles de kilómetros de distancia, es muy atractivo hacer daño.. Putas pequeñas mentes de borregos y cobardes!!
Viendo un día el video de un pobre niño con un pequeño defecto físico que imploraba a su madre que lo matase para que dejaran de meterse con él.. putos cobardes de mierda. Nos regimos por unos estereotipos marcados, todos debemos cumplir unos rasgos comunes, ser así o asá, y sobre todo, ser tolerantes y políticamente correctos. Y una mierda! Es decir, yo tengo que respetar que me digas lo que te venga en gana y si yo te digo que eres un imbécil ignorante, soy un intolerante retrógrado?? Creo que tenemos los papeles tergiversados. Es muy sencillo, si no te gusta mi forma de ser, no te acerques; si no te gusta lo que digo, no me escuches. Eso es la libertad total, por lo que no me pidas a mí que haga lo que tú quieras.
Sí, sé tú mismo. No le gustas a ese que tienes cerca, en el mundo hay casi 7,9miles de millones de personas, te aseguro que no “ese” no es relevante. Lo verdaderamente importante es que el que te quiera y te aprecie sea porque te conoce tal y como eres, con tus virtudes y defectos, con tus momentos buenos y sobre todo los malos. Crees que los demás no tienen malos días?? La perfección no es ser la persona más maravillosa del mundo, la perfección es ser tal y como eres de cara hacia afuera y hacia adentro, de esta manera, serás eternamente feliz porque no vivirás continuamente en una farsa.
Lo sé, es complicado, a mi me cuesta mucho hacerlo pero poco a poco, cada paso hacia ser tú sin “maquillaje” será un paso hacia tu libertad personal. Verás como los que estén a tu lado, merece la pena cada segundo con ellos, y cuando no estés, tu huella, será eterna.
